martes, 19 de agosto de 2014

La pesadilla

   

Ringggg!!!, el despertador sonó y me levanté raudo porquetenía el tiempo justo. Ducharme, vestirme e ir hacia el garaje. Mientras bajabaen el ascensor tenía la extraña sensación de que alguienlo hacía conmigo perono podía ser porque no veía a nadie.
Arranco el coche y al subir la rampa de salida un coche meprecedía, era el vecino del 3ºA que salía también a trabajar pero…¡el coche ibavacío!. No podía ser. Sacudí la cabeza incrédulo pensando que aún no me habíadespertado del todo y por eso no veía bien.
Ya en el trabajo veo mesas vacías. Normal, pensé, en Agosto muchostoman vacaciones. Pero lo que me sorprendió fue ver que había gente que se deteníaante esas mesas, dejando papeles en ellas e incluso hablando, pero ¿con quién?.Decidí dedicarme al trabajo, que era mucho y olvidarme de todo lo extraño queestaba observando.
Al finalizar la jornada, retorné a casa, pero antes compréla prensa. En la portada habría grande huecos en blanco así como en algunapágina de interiores. ¿Qué ocurría?, ¿fallo tipográfico?, no me explicaba queme estaba pasando.
Sentado en el coche cerré los ojos y reflexioné. Recordé quela noche anterior me había quedado dormido sobre el portátil y no recordaba haberdespertado e irme a mi cama. Y entonces caí en la cuenta de algo terrible:estaba soñando que había entrado dentro de Facebook, vivía dentro de esa redsocial y todo lo que me pasaba era consecuencia de ello. Por eso había personasque me sonreían y saludaban (amigos y conocidos) y otras que pasaban indiferentes.Y luego, las mesas sin gente, el ascensor donde noté que había “alguien”, ….eranpersonas que me habían o yo había bloqueado!!!!!. Dios santo me he quedadodormido y atrapado dentro del Facebook, pensé.
Nervioso traté de despertarme pero no lo conseguía. Meangustiaba pensar que podría pasar toda la vida dentro de esa red social, unacárcel para mí. Piensa Pedro, piensa me dije para mí mismo, ¿Qué hacer?, ¡yaestá! Caminé hacia el borde superior de la pantalla, fui a configuración yactivé el botón salir del Facebook, pero ante mi sorpresa no lo conseguí.
Desesperado fui a “cancelar cuenta” y pulsé el botón. En esemomento hubo un flash en mi mente y desperté sobre el teclado del portátil.Eras las cuatro de la mañana y un sudor frío empapaba mi piel. El Facebookseguía abierto. Fui y desbloqueé a todos mis enemigos y me salí de laaplicación.
Desde entonces no bloqueo a nadie, creo que fue una venganza de algún espíritu maligno

jueves, 29 de mayo de 2014

La ayahuasca




Extraña la sensación que siento. Estas raíces que me traje de mi viaje al Amazonas no tienen el efecto que imaginaba. Mi cerebro bulle de ideas, los sonidos se me amplifican y, a pesar que es de noche y reina el silencio, oigo le latir de mi corazón. También tengo hiper sensibilizado el sentido del tacto y del olfato. Pero no puedo ver ni moverme. Peor que si estuviese tetrapléjico.
Las noto, vienen a cientos quizás a miles, noto como invaden mi cuerpo y no puedo hacer nada. Siento sus patitas por todo el cuerpo y el roce de sus antenas en mi piel. No sé qué animales son, supongo que algún tipo de insectos que me devoran con pequeños mini mordiscos que siento pero que no me producen dolor.
Y lo peor, o lo mejor, es que no me importa, quizás hasta me esté gustando. Nunca había pensado que el final fuese así y al menos espero que se coman mis partes pudendas y no dejen rastro porque me daría vergüenza que los forenses me vieran desnudo. Una lástima porque era de lo mejor que tenía:
“Ya me come, ya me come
Por do más pecado había
En derecho al corazón
Fuente de mi gan desdicha”
Oigo ahora pequeños gruñidos y como animales mucho más grandes muerden con saña mi cuerpo. Yo diría que son ratas pero no puedo verlas. Siento como van a mis zonas blandas a mi vientre como recuerdo hacen los depredadores en los documentales de África. Una de ellas ha conseguido rasgarme la piel y noto como su cabeza atrapa mis intestinos y, tirando, los saca y desparrama fuera. Se pelean esta alimañas por mis tripas, Ratatouille es solo una ficción del cine. Me da vergüenza que alguien me vea así yo que siempre he cuidado tanto mi aspecto.
Ha entrado algo en mi oído izquierdo, el malo, por el que oía tan poco. Penetra y muerde el tímpano. Luego se va, se nota que mi carne ahí es dura y tiene mal sabor. Ya no siento los dedos de los pies, creo que se los han comido, solo siento el fluir de mi sangre cliente. Creo que he debido perder bastante sangre y sin embargo mi cerebro sigue lúcido e hiperactivo. Sería capaz de recitar  la clasificación de los mamíferos: insectívoros, carnívoros, ungulados, proboscídeos,… o la de los insectos: apterigógenos, arquípteros… que tanto me hicieron repetir en bachillerato.
No era este el final que esperaba. Creo que es poco elegante y nada romántico además de ser un asco. Pero ecológico y sostenible sí que es: sin liberar CO2 y sirviendo de alimento a otros animales. Pero lo peor de todo es que sigo sin morirme y no veo la maldita luz al final del túnel con San Pedro al fondo esperándome…
Las ratas han perforando mi esternón. Estos malditos bichos tienen dientes como cuchillas. Una de ellas mordisquea mi arteria aorta, creo que esto es el final, moriré del corazón y eso tiene su puntito romántico. Ahora me río de la hipoteca, la crisis, el trabajo, los desamores, las enfermedades, las frustraciones, los celos, la envidia,…, en fin que le estoy cogiendo gustito a morirme, lástima que no se pueda repetir.


domingo, 30 de octubre de 2011

Un final inesperado


¿Mi vida?, un sinfín de hechos donde abundan más el dolor que el gozo
¿Mis amores?, nunca coincidentes, casi siempre desgraciados
¿Mi trabajo?, demasiado esfuerzo para tan pocas gratificaciones
Yo siempre fui un solitario
Tocado en el corazón
Trabajador incansable
Fracasado en el amor
Soñador de lo imposible
Imbricado de pasión
Romántico trasnochado
Iluso de la ilusión
Si llamaban a mi puerta
Por amor, a la sazón
Mi alma tan destrozada
Siempre respondía: no
Creo que la peor arma de un hombre es usar su cerebro. Sí, porque desarrollando ideas acabas poniendo la meta de tu vida tan alta que nunca vas a encontrar satisfacción en lo que tienes. Y es que la inteligencia es más que un don una desgracia. Estoy seguro que una almeja, una ameba o una cucaracha ni es feliz ni falta que le hace, Tampoco son desgraciados. Todos esos bichos basan su objetivo en encontrar comida para llevar una vida plena y a fe que lo consiguen en altísima proporción. El hombre, en cambio, siempre quiere más, tocar el cielo con las manos y eso es imposible. Si al nacer hubiera podido elegir mi coeficiente de inteligencia hubiera decido ser tonto de remate, pero no fue así incluso me alentaron para que supiera y aprendiera cada día más. Alimentan tu deseo de saber y de querer de forma insaciable y luego la vida se te hace muy cuesta arriba. Se puede desear y obtener un buen coche y una buena casa, por ejemplo, pero hay sueños que nunca se cumplirán porque no se consiguen con dinero.
Casi sin darte cuenta
En alguna ocasión
Sin pasión ni dolor
El amor llama a tu puerta
En sus redes te envuelve
Es algo inesperado
Y sucumbes a él
No lo habrías sospechado
Y aquella chica me cayó simpática. Si, no era de esas que buscan seducirte a toda costa y es por eso que me pilló desprevenido. Porque nadie sabe nunca como llega un amor ni cómo se va. Es más nunca se repite la misma historia salvo en el final. Por eso nunca aprendes para la próxima vez.
Y con grade ilusión
Mi amistad yo le presto
Luego sus ojos y su amor
Hicieron el resto
Y cuando tienes la miel en los labios, te olvidas de que hada hay eterno o casi nada. Crees que las cosas siempre van a ser así, que tú te lo mereces todo. Días de vino y rosas que te acostumbran a vivir en una nube hasta que inesperadamente el castillo encantado se cae en pedazos.
El amor tiene niveles
Y cuando alcanzas la cima
Puede que venga otro amor
Y se sitúe más arriba
Y como dijo el poeta tienes que arrancarte ese amor como se arranca el hierro de una herida la cual sangrará por mucho tiempo. Y eso hice yo cuando me confesó lo que ocurría. Pero en esos momentos no eres tú, tienes una locura transitoria que te impulsa a hacer cosas que no debieras…
Y loco de dolor
A los dos les seguí
A su nido de amor
En aquella casita
Donde ebrios de amor
Se ofrecían mil caricias
El amante abandonado, no solo es un desgraciado sino que puede acabar siendo pátetico en su desesperación.
No se cuanto tiempo estuve sin conocimiento pero cuando me desperté sentí mucho frío y un dolor intenso en la cabeza. Intenté moverme pero no podía. Pensé si todo era un sueño pero no. Veía sobre mi cabeza a unos metros hacia arriba una pequeña luz que durante largos ratos desaparecía.
Yo los quise espiar
Saltándome el seto
Y de bruces caí
En aquel pozo negro
El cuello me partí
Pero no el corazón
Porque ese ya estaba roto
De doler un gran dolor
Sentía a veces risas, jadeos y el lenguaje típico de unos amantes. Luego se iluminaba el agujero y por el me llegaba al rostro esas cosas que se pueden imaginar y que expulsamos todos los mortales desde las más bellas mujeres hasta los hombres más feos del planeta.
Porque el amor
Es lo que encierra
Para unos la miel,
Para otros la mierda
Súbitamente noté un cosquilleo en mi frente e imaginé algún tipo de insecto. Poco a poco ese cosquilleo se desarrolló en todo mi cuerpo notando unas tremendas picaduras en mi piel. Quienes fuesen me estaban empezando a devorar. Ni en mis peores pesadillas hubiera imaginado un final tan espantoso y cutre. ¡Yo que soñaba con algún acto heroico por el que fuese recordado!.
Como decía el Romance de la muerte del rey don Rodrigo:
“Ya me come, ya me come,
por do más pecado había.
en derecho al corazón
fuente de mi gran desdicha
Las campanas del cielo
sones hacen de alegría;
las campanas de la tierra
ellas solas se tañían;
el alma del penitente
para los cielos subía”
Y sin mis mejores atributos y con las piernas descarnadas, descansé para siempre. Bueno no descansé porque la desgracia persigue a los más desgraciados. Fui condenado a errar de por vida alrededor de la casa no pudiendo jamás entrar en ella
Cuando despunta el alba
Ella va a trabajar
Y una niebla la envuelve
Dicen que es el fantasma
Que todavía la quiere
Porque el amor es inmortal.

martes, 30 de marzo de 2010

La última Feria de Abril



La última Feria de Abril

Lunes de un mes de Abril: el tren atiborrado de viajeros me deja en la estación de Santa Justa a media tarde. Luego de hacer una interminable cola para tomar un taxi, por fin llego al hotel, situado en el casco antiguo, en un palacio del siclo XVIII, donde tomo una ducha reparadora y, cambiada mi ropa informal por una más clásica, tomo un taxi para la Feria a donde he quedado con los amigos frente a la portada.

Me gustó la portada de este año, una obra alegórica conmemorativa de un importante evento, portada que estaba siendo muy criticada por toda la caspa tradicional de una ciudad que, en el siglo XXI, vive aun en pleno XIX.

A medianoche del lunes al martes una explosión de luz que ilumina la portada y las calles del recinto anuncia el comienzo de la Feria. Y miles de personas lo celebran dando gritos, cantando, bailando y bebiendo. Los más pudientes uniformados de traje oscuro ellos, de flamenca ellas, en sus casetas privadas. Los más pobres, la mayoría, deambulando por las calles del llamado “Real” vestidos como pueden y viendo lo bien que se lo pasan los ricos. La clase media, muy escasa, pasando sudores para ser socio de una caseta y aparentando lo que ni son ni tienen.

La noche avanzaba, entre media y media botella y adobo frito. Lo de la media botella en lugar de la de 3/4 nunca lo entendí, perteneciendo a la iconografía surrealista de una ciudad que prefiere algo mucho mas caro y donde la lógica no existe. En fin, que mi estómago trasegaba manzanilla, fritos diversos y otras exquisiteces todas ellas con su capita de albero trufada de toda clase de virus y bacterias.

Amaneciendo me retiro al hotel con los zapatos teñidos ya del polvo amarillo viendo como todas las calles de la feria eran un reguero de basura: cajas de cartón, botellas, restos orgánicos e incluso excrementos humanos y equinos.

Pero la sorpresa fue el día siguiente cuando veo la misma basura, incluso más acumulada en las calles: debido a una huelga de la empresa de limpieza que duraría lo que dura la Feria.

Esa noche tuve realmente verdaderos problemas para volver a casa, dando rodeos porque montañas de porquería cortaban muchas calles y regueros de líquidos fecales surcaban el albero.

Al día siguiente me tuvieron que llevar a la caseta en un todo terreno dado que era materialmente imposible atravesar las montañas de deshechos y protegerse de las moscas que a millones hacían su agosto en la basura. En las casetas seguían a lo suyo, comiendo, bebiendo y bailando, quemando velas para ahuyentar el mal olor.

El jueves fue el día de las ratas. Nadie sabe cómo pero aparecieron a miles, poblando todo el recinto. Hasta alguna murió electrocutada dentro de algún farolillo donde se refugió. Gusanos enormes aparecieron también en los desechos. Blancos del tamaño de un dedo que aquí llaman gallinetas.

El ayuntamiento había despejado las calles merced al uso de excavadoras y colocando las basuras en pilares enormes rodeando el Real y por las calles principales, pilas sujetas por una armazón de madera que daba al lugar el aspecto de un enorme fortín cuyas murallas eran de mugre. Así fue posible celebrar el matutino paseo de caballos, donde los jinetes iban con las tradicionales patillas, el traje corto y una mascarilla contra el mal olor.

Y llegó la noche del viernes y la empalizada de mierda medía ya más de 10 metros, rezumando un líquido marrón nauseabundo mientras la gente seguía indiferente, comiendo, bebiendo, bailando y tirando la basura a la calle y ya sin ningún tipo de pudor haciendo sus necesidades sólidas y líquidas en el muro de caca que protegía a esta ciudad “kirstch”de jaimas apestosas y angostas, decoradas con encajes horteras.

Y a eso de las tres de la mañana se oyó un gran crujido enmascarado por el fragor de la música, pagados sus correspondientes impuestos a los vampiros de la SGAE. La gente no se alarmó hasta no oír el tercer crujido cuando notaron una vibración en la tierra, algo usual en esta ciudad donde todos los años hay algún terremoto. Tembló la tierra con una sacudida mayor y entonces se oyó un ruido grave muy sonoro y los muros comenzaron a derrumbarse sepultando en cuestión de segundos a las miles de jaimas rojiblancas y blanquiverdes y a todos sus habitantes que pese al pánico no pudieron hacer nada, para evitar ser engullidos por toneladas de mierda.

Amaneció en la ciudad, una montaña inmensa de excrementos, como una mierda colosal justo al lado del barrio de “Los Remiendos” alcanzaba proporciones más altas que la Giralda e inundaba con su olor hasta las costas de Cantabria.

En fin que por fin se había cumplido la profecía de que somos un país de mierda.

sábado, 13 de junio de 2009

Siempre fui un triunfador


Siempre fui un triunfador. Primero en mis estudios y posteriormente como asalariado en la empresa privada. En la universidad porque era un “figura”copiando y un maestro en chantajear al profesorado para que me aprobasen. Y en la empresa porque aprendí de manera magistral el arte de apuñalar al compañero y traicionar al mas incauto.
Pero pronto me di cuenta que si quería prosperar de verdad tenía que montar mi negocio propio. Y eso hice creando primero una empresa distribuidora de productos químicos que luego evolucionó a una fábrica que suministraba materia prima para elaborar insecticidas, venenos, gases tóxicos para usos militares, material para baterías alcalinas, etc. Si si, me forré con un negocio que era producir pura mierda que, et voilà! Se transformaba en montañas de euros. Y es que el granuja no nace sino que se hace.
Creció mi negocio, monté más fábricas y me expandí por todo el planeta. Trabajaba muchas horas al día. Realmente no vivía mas que para el trabajo, mi verdadera obsesión y mi fuente de placer. Así que ni me casé ni tuve novias, ¿para qué?, eso me quitaría un tiempo precioso de mi trabajo. Ganando dinero se disfruta mucho mas, incluso que gastándolo. Por eso en mi despacho siempre tuve una foto del tío Gilito, mi héroe.
Pero un día note un dolor agudo en el pecho. Dolor que me llevó al hospital. Allí me diagnosticaron un infarto de miocardio. Los médicos me hicieron varias recomendaciones si quería seguir viviendo: nada de alcohol, supresión de las comidas copiosas, nada de sexo, mucho ejercicio y sobre todo eliminar el estrés haciendo una vida tranquila. Salvo estas dos últimas cosas lo demás ya lo cumplía a rajatabla: solo bebía La Casera, comía nada mas que ensaladas y no conocía mujer porque costaban dinero y no se recuperaba nunca la inversión. El cura del hospital me visitó y me dijo no se que cosa de la moral. Pensé en buscar en el diccionario el significado de ese “palabro”, mas tarde. Pero nunca lo hice.
Así que vendí todas mis propiedades y las ganancias las invertí a través de bancos de las islas Caimán y las Jersey, que es lo que hacen todos los hombres de negocios como yo.
Y me compré una casita en el campo a donde me fui a vivir…
Allí emprendí una vida sana: Me levantaba, hacía algo de ejercicio y luego me iba al pueblecito cercano a desayunar. También me dediqué a leer. Y descubrí que, aparte de libros como “El millonario instantáneo” y “Quien se comió mi queso” pues había libros que se leían por puro divertimento. Particularmente me gustó Robinson Crusoe, libro que leí varias veces y que me dio ciertas ideas…
Si, porque a la postre me aburría con tanta vida sana. Como tenía una hectárea de terreno junto a mi casa y un pozo pensé en cultivar las hortalizas que necesitaba para mi propio consumo y así me entretendría. Dicho y hecho: Me hice acopio de libros sobre el tema. Compré aperos de labranza y una bomba para extraer agua del pozo y comencé con mi vida de hortelano. Los primeros resultados no eran muy alentadores. Las lechugas, pimientos y tomates que producían, escaso, pequeños y de poco sabor. Revise los libros de horticultura, cambié las dosis de riego y abonos, planté variedades diferente sin ningún resultado.
Desanimado, un día que paseaba con la bicicleta, recomendación médica para hacer ejercicio, llegando a unas colinas a escasos Km. de mi propiedad donde había unas cuevas muy antiguas. Lleno de curiosidad entré en una de ellas iluminándome con una linterna y descubrí que su techo estaba tapizado de murciélagos durmiendo y el suelo con una capa de excrementos de enorme grosor. Y se me ocurrió una idea. A la mañana siguiente recogí un par de sacos de caca de murciélago y la esparcí como abono en el huerto. El resultado fue espectacular. Lechugas, tomates, coles, pepinos, toda clase de hortalizas hermosísimas y de un sabor exquisito.
Feliz con mi éxito, decidí vender las hortalizas sobrantes en el pueblo con un gran éxito. No necesitaba dinero pero aquello me entretenía. Así que arrendé un terreno cerca de mi propiedad y cultivé mas hortalizas. Luego llegué a un acuerdo con una cadena de distribución alimentaria a la que vendí toda la producción con la etiqueta de ecológica y con el nombre de Hortalizas Roberto “ lo mejón pa tu cuerpo”. Compré las colinas donde estaban las cuevas y guardé el secreto del abono bajo siete llaves…
Creció y creció el negocio. Primero dominé todo el valle y luego compré tierras en América. Evidentemente la caca de murciélago era un bien escaso así que, para expandir mi negocio, comencé a cultivar hortalizas transgénicas que me suministraba la empresa multinacional Shit Co ltd de la que acabé siendo consejero delgado.
El mundo me lo agradeció en forma de premios por doquier, que si noble de la paz, doctor honoris causa por varias universidades, y es que teniendo pasta uno lo consigue todo.
De la casita original no quedaba nada. En su lugar había un complejo de oficinas y manufacturero donde trabajan mas de 10.000 personas teniendo en su centro u rascacielos llamado la Manolo Tower desde donde en la planta 45ª dominaba el mundo desde mi despacho de 500 m2.
Y un día sufrí un nuevo soponcio en forma de infarto y sentí que está vez era mas grave cuando vi a un ser de túnica negra y capucha con una guadaña en la mano. Vamos que la palmé. Si, si que me morí bien muerto.
Ahora vivo en un lugar muy caluroso aunque los jefes tenemos aire acondicionado. Cuando llegué me hicieron pasar un test de maldad y resultó que era el más malo del lugar así que me dieron una beca de ayudante de torturador. De ahí pasé por todo el escalafón: torturador junior, luego senior, supervisor de torturas, gerente de putadas variadas, director de escarnios y coordinador de contubernios judeomasónicos. Incluso fui jefe de I+D donde conseguí desarrollar los procedimientos de tortura mas dolorosos y eternos que nunca hubo, todo además controlado por ordenador. Se acabaron los casposos métodos tradicionales.
Mucha gente me tenía envidia allí: abogados, políticos, presidentes de clubs de fútbol, directores de cadenas de TV, jefes de recursos humanos, telepredicadores, inspectores de Hacienda, sindicalistas liberados, concejales de urbanismo, etc o sea todo lo peor de la especie humana.
Ahora espero que me concedan el ascenso a demonio titulado y me den los cuernos, el rabo y el tridente reglamentario según mi nuevo cargo. Si es que yo soy un hombre de éxito.

Manolo Pillastre Perillán
manolo.pillastreperillan@elinfierno.org

miércoles, 3 de junio de 2009

El día que dejé de ser humano


Siempre fui una mala persona de esas que no tiene escrúpulos para nada. Mi único objetivo en la vida era el dinero y el poder y nunca me detuve ante nada ni ante nadie.
Realmente yo carecía de moral o no tenía concepto de lo que era obrar mal. Para mi el bien era todo aquello que me beneficiaba. Tampoco creía en las religiones o más bien nunca me preocupó si había otra vida después de la muerte porque lo mío era vivir el momento.
….
…,
….
Aquel día desperté con una sensación rara. Traté de moverme pero no puede. Luego quise situarme donde estaba pero solo notaba tinieblas. Mentalmente quise sentir todos mis órganos y extremidades, como hacen los expertos en yoga, pero me fue imposible concentrarme. Me notaba diferente, como de cuerpo frío y estático, inmóvil, más mineral que animal. Poco a poco comencé a ver pero mi inmovilidad era absoluta. Lo que alcanzaba mi vista era una superficie lisa y blanca solo alterada su superficie por una lámpara de esas de tipo plafón. Mis otros sentidos empezaron a reaparecer. De momento ya notaba mi cabeza y mi boca pero, cosa extraña, esta era muy grande y con movilidad solo del maxilar superior. Seguía sin notar mis extremidades y mi piel la notaba lisa y fría. Poco a poco los sentidos del oído y del tacto fueron recuperándose.
Noté como cosquilleo en mi vientre debido al roce de unas patitas y unas antenas, Díos mío, pensé, ¿será una cucaracha?, y o sin poder moverme. De repente el bicho huyó porque un ruido hizo su aparición y la luz de la lámpara se encendió.
Observé como alguien abría mi boca de par en par y yo no podía hacer nada para impedirlo. Luego un chorro amarillento de sabor ácido y algo caliente entró hasta mi garganta. Sentí náuseas pero seguía sin poderme mover. Al poco escuché un ruido y mi boca se llenó de agua fresca, ¡qué placer!, cerrándoseme la boca y viendo como de nuevo la luz se apagaba.
Pasaron unas horas hasta que, de nuevo se encendió la lámpara y pude vez como otra vez me abrían la boca. Lo que pasó luego me dejó atónito. Sobre mi boca se sentó algo carnoso y fofo, de bastante peso. Luego la misma sensación de líquido caliente, el caer de cierto residuos malolientes y un aire nauseabundo precedido de un sonido como de pequeña explosión.
Y ahí lo comprendo todo. El accidente de coche, la parada cardiaca en aquel hospital de la India. Los consejos de aquel santón indú que me decía que la metempsícosis o trasmigración de las almas es un hecho probado y que se subía de nivel se bajaba según nuestro comportamiento en la vida precedente.
Y yo había sido tan malo, tan perverso, tan inmoral que al morir debido al accidente me había convertido en un retrete y ahora todo el mundo iba a dejar sus inmundicias en mi boca, sin poder yo evitarlo. Al menos, espero que en la próxima vida recuerde esto para no volver a las andadas.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Cuentos de Halloween VII: Desbarre en el aquelarre

Pues si, este finde toca Aquelarre, que le vamos a hacer. La gente cree que es una celebración divertida donde se come se bebe y ... de lo otro.
Pero que equivocados están. El mundo se guía solo por mitos. Los aquelarres son reuniones de coordinación brujil que realizamos periódicamente los del gremio al igual que hacen en el colegio de abogados o la asociación de inspectores de hacienda, colectivos que son infinitamente mas peligrosos que el nuestro.
Además la mayoría no acudimos volando en escobas porque son de poca precisión : yo me di grandes batacazos con ellas así que las abandoné y ahora voy a los aquelarres con un todoterreno con gps.
Entre los asistentes hay de todos pero no se tranforman de feas brujas en bellas huríes, no, la que es fea fea permanece aunque, eso si, ya vienen sin verruga y sin bigote por mor de Corporación Dermoestética, jejej.
La mayoría de las asistentes son del género femenino algo obvio por eso de que todas las mujeres son unas brujas. El caso de brujos como yo es algo singular. Creo que hasta me miran como a un bicho raro.
De comer nada de pócimas, que cada una se lleva lo suyo en su tupperware.
Y de orgías nada, que allí solo se habla, de cotilleo, de macramé, de la nueva vaporetta, de GH10, del precio de la fruta en el Carrefú, y del que holacomoestásteveodivinadelamuerte.

Cuentos de Halloween VI: Frankonstin Fajardo, asustador por encargo



Pues si, soy yo, el resultado de las investigaciones del Dr. Frankonstin y me llamo Franky como mi padre, un traumatólogo que consiguió en título por correspondencia por la Universidad de Djibuti, luego de haber ejercido de tornero fresador, que no es alemán sino de Villaberzas de Abajo en Zamora y se llama en realidad Gaudencio Fajardo Caudete, pero le apodan el Frankonstin
por que es muy feo y por su apego al antiguo régimen, vamos que es un facha.
Si, estoy hecho de retales de cadáveres pero de los baratos, o sea de los desechos de la morgue. Así que soy todo un poema. Tengo las piernas de un chino, mas amarillas que un sindicato de los de ahora, el culo de un inglés, o sea no tengo culo, el cerebro de un político, es decir, con solo una neurona, los brazos de un capitalista, largos y finos para poder afanar, una barriga cervecera como la de mi padre y fabricante y la… de un tío del Senegal o sea negra cual morcilla de Burgos so malpensados.
De esta guisa ni me llaman para hacer una peli de miedo, porque ni siquiera asusto, mas bien doy pena. Soy como un Frankenstein made in Taiwan un Franky de la señorita Pepis, un monstruo españó, un madelman de artesanía. Encima soy bajito y peludo como salido de una peli de Alfredo Landa.
Mi padre, el Dr. Frankonstin, unió cosiendo aquellos despojos, con hilo de abacá y luego conectó mi cerebro a un generador a pedales. Contrató por una noche a 10000000000000000 chinos que, pedaleando al unísono, consiguieron que el ingenio produjese una energía 1.000 kw-hora lo suficiente para darme la vida, algo chamuscado pero vivo. Y aquí estoy, con mis oxidados remaches en el cuello, mis zapatones de plataformas como un Drag Queen y mis harapos.
Yo me gano la vida asustando. Franky para servirle cuando Vd lo desee le ofrezco mis servicios, asusto a domicilio y por encargo. ¡Dele un disgusto a sus enemigos!. Acepto Visa, Master Card y American Express, but I prefer to be paid by CASH, obviously.

Franconstin Fajardo, asustador por encargo.

Cuentos de Halloween IV: Antes muerto que sencillo



Pues, bien mirado no se está tan mal en mi situación. Muchas cosas han cambiado en mi vida desde aquel día. La primera y mas importante es que ahora paso de todo, ni convencionalismos sociales, ni dinero ni nada de nada. Que llueve y hace frío, como si no a mi plin porque lo aguanto todo. Que hay comida me harto sin miedo a una gastritis. Que no pues no pasa nada, puedo vivir sin comer todo el tiempo que me de la gana.
El no tener que afeitarme ni lavarme es un placer. El no necesitar una cama para dormir, otro.
Por olvidar he olvidado los malditos días de la oficina, al hijo de puta de mi jefe, a la cotilla de Compras, al putón verbenero de Marketing, al pedante de Finanzas, etc. Ni máquina de cafés ni leches, ni las insoportables cenas de Navidad, ni los objetivos semestrales ni el ¡produce, produce, produce!, ¡a la mierda!.
Ni pago impuestos, ni me importa hacienda, ni necesito pagar un alquiler. A hacer puñetas todos esos tormentos.
Mira por donde trabajar en una industria química de alto riesgo ha tenido sus ventajas. Y yo que admiraba a Al Gore, anda y que se pudra bien podrido. Aquel día que bajamos al fondo del contenedor sin saber que el traje no nos aislaba porque estaba caducado fue una bendición del cielo. La cara de falso compungido que puso mi jefe cuando, en la clínica de la fábrica, fue a reconocer mi cuerpo, y la de sorpresa, instantes después, cuando me vio levantarme y arrearle un mordisco en el cuello. Y como gritaba el cabronazo cuando sentía salir su sangre a borbotones. ¡Uf que sed tenía!. Luego me di el gustazo de morderle el cuello a la Mari Puri la tía mas maciza de la empresa, eso si que no tiene precio.
La verdad es que todo iba a pedir de boca, hasta que he notado como me voy deteriorando. Me queda la mitad del pelo y los dedos del pié izquierdo los he perdido ya todos. Mi piel está como amarillo violácea salvo el vientre que lo tengo negro e hinchado. Y allá donde voy atraigo a todas las moscas, creo que mi desodorante me ha abandonado.Y lo peor anoche cuando me lié con aquella cursi de la secretaria del director general, la que llamaban la petunias, por las ídem, y que también había pasado a formar parte de la tribu. Uf no estuvo mal pero cuando oí aquel ¡crack! y noté se me caía a trozos, mamma mía. Digo yo que ahora pegada con loctite seguirá funcionado y que si duermo en un congelador a lo mejor duro mas.
En fin, esta anocheciendo y tengo hambre. Hoy es el día de Halloween y dan una fiesta en la nave de pintura. Creo que vamos a zamparnos a dos vigilantes jurados que son los únicos que siguen vivos de la fábrica y a un par de concejales que vinieron a inaugurar no se que y que los hemos cebado a conciencia con maíz como a los pollos.Yo me voy a disfrazar de humano, jejeje. En fin no es tan malo ser un zombie.
Feliz Halloween pipiolos aurrrrrrrrrrrrggggggg.....

Cuentos de Halloween III: Me llamo Oliverio y vivo en el cementerio






Uf cuando me morí creía que era el final porque yo era ateo y no concebía la vida eterna. Bueno, vida eterna no tengo, pero si una muerte eterna que es de lo mas interesante.
Yo vivía en una gran ciudad pero me enterraron el el pequeño cementerio de mi pueblo de apenas 10 hectáreas. Allí podéis visitarme, en el nicho 345N, tenéis vuestra casa, ejem. Es una tumba pequeña en la que apenas quepo porque o soy un muerto humilde. Era mi destino, vivía en un adosado y muero en un nicho adosado.
Pero aquí hay también un par de familiares de mármol con tumbas de letras doradas donde viven o mejor dicho mueren los pudientes, como don Ricardo, el terrateniente que se fue al otro mundo mientras yacía con la doncella y lo encontraron tieso, y nunca mejor dicho, sobre ella, mientras la pobre chica no paraba de gritar. Tuvieron que aserrarle el miembro para que cupiera en el ataúd. A eso se le llama una muerte dulce, jejje. Todavía por las noches le vemos persiguiendo a “esqueletas”, porque como dice el refrán: “genio y figura hasta la sepultura”, y yo añado “y después”.
De mis tres amigos de la infancia, Antonio, Juan y Miguel solo queda este último por morirse. Y la verdad es que estamos deseando que deje el mundo de los vivos porque era el mas divertido del grupo y está especializado en chistes de muertos con lo que el cementerio ganaría en alegría pero que mucho.
Aquí hacemos vida de noche que es cuando despertamos, como seres invisibles para los vivos. Organizamos tertulias, debates, fiestas y lo pasamos “de muerte”. Los creyentes dicen que esperan el día del juicio final y yo, que voy a acabar por creerlo, pienso que será divertido porque aquí cuando despierte estaré entre amigos así que menos mal que no me enterraron en la capital entre tanto desconocido.
Bueno, os dejo que esta noche me toca encender los fuegos fatuos a mi. Y luego he quedado con la de la tumba 123F que me muero por sus "huesos".
Oliverio, para servirle, en este cementerio.

Cuentos de Halloween II: Me piro, vampiro




Yo de niño creía que el león era el rey de la selva. Bah, era una leyenda urbana. El león las pasa canutas para conseguir alimento, casi siempre come carroña que roba o algún animal minúsculo y cuando se atreve a cazar a algún animal grande como a un búfalo ha de hacerlo en grupo y arriesgando su vida. Y luego los machos a pelearse con machos de otros territorios por las hembras. En fin que de rey nada.
Pues lo mismo me pasa a mi. Yo que veía las pelis de Peter Cushing donde aparecía de vampiro con su capa roja y negra mas chulo que un ocho y mordiendo a unas tías estupendas para luego irse volando a su fantástico castillo. Menudo cuento.
Para empezar yo vivo en un trastero de un bloque de pisos. Y en lugar de ataúd tengo un saco de dormir marca Carrefour.
Y en cuanto a la ropa, vamos yo llevo un pantalón vaquero raído y una sudadera llena de agujeros, ni capa ni leches. Morder, podría morder, básicamente podría hacerlo con ratas, lo único que encuentro, luego de matarlas a zapatazos o bien cucharachas como mi alimento básico. Cualquiera le muerde a alguien por la calle para que te de un sopapo. Solo puedes moderle a la gente mayor pero su sangre, puaggg, sabe a Nolotil, Primperan y no se que Forte, un asco.

Pero yo, además, es que soy un nosferatu vegerariano, ya lo era en vida y no voy a cambiar ahora. Yo muerdo zanahorias, kiwis, peras de agua, naranjas y melocotones. Así que “cazo” en los supermercados y en las plazas de abastos. Eso si a la vecina del tercero derecha, que está de muerte, cuando me la encuentre por el pasillo, a esa maciza, la muerdo, ¡vamos que si la muerdo!. mmmmmm
Bueno, me voy “volando” que pronto amanecerá.
juajajajajajajajaja
juajajajajajajajaja

Cuentos de Halloween I: “Fiebre de sábado noche”

A mi siempre me gustó John Travolta en esa película de “Fiebre de sábado noche”. Pero lo que nunca pensé es que me pasaría mas o menos lo que a él, solo que en versión gore. La verdad es que eso de “necesitas un cambio en tu vida” que me decían los amigos ha dado un resultado inesperado pero no del todo desagradable. Porque, en fin, que es salir la luna llena, luna lunera cascabelera, y como que me comienza a salir un vello duro, los dientes se agrandan, mis manos y pies se transforman en garras afiladas y como que me entran unas ganas de aullar y de salir de marcha que no me aguanto. Todo empezó en aquel viaje a Colombia cuando me arañó un extraño animal en aquella jungla y me produjo una herida que tardó meses en cicatrizar.
Al principio mordía al primero que pasaba por delante, con tal de saciar mi sed. Pero luego vi que esto no era la mejor política. Mordí a un borracho y pillé una tajada que a duras penas me permitió llegar bamboleándome a casa. Otro día le desgarré el gaznate a un ejecutivo ambicioso y agresivo y pillé un colocón de coca tal que creí que volaba y era un pato. Hasta una vez fui un hombre lobo gay cuando entré en aquel bar todo pintado de rosa… Así que luego pasé a morder a señoras maduras de estola de zorro plateado que esas, cenaban bien y tenían una sangre exquisita con sabor a angulas de Aguinaga y a Moët Chandon. Y es que yo soy un hombre lobo de derechas de toda la vida, perdón un licántropo pijo que es una denominación mas fina para los de mi especie, colectivo que somos escaso y exquisito, pero en el que también hay clases. Y es que las buenas maneras no han de perderse nunca, ya lo decía mi padre, en la mesa se ve la buena educación de la gente y yo a la hora de morder soy todo un caballero, perdón todo un hombre lobo con mucho caché y glamour.
Por eso no entiendo el por qué esta noche cuando iba a morder a un señor de uniforme se me abalanzaron otros de la misma guisa, me echaron un lazo la cuello y me metieron en un furgón que olía a perros muertos y nunca mejor dicho. Luego me llevaron a una especie de clínica y me pusieron la antirrábica y un collar con un microchip, mientras un policía decía la otro “¿como le ponemos de nombre?”. Y aquel le respondió “ponle Alfredo como el alcalde”.
Bueno, está amaneciendo y yo en esta jaula rodeado de otras llenas de perros volveré a mi estado natural. A ver como justifican estos bobos que han cazado a un humano. ¡Ya no se respeta ni a los hombres lobo!.

lunes, 26 de mayo de 2008

Déjenme morir por piedad os lo ruego

El brazo derecho no lo notaba . En cambio en el izquierdo sentía un fuerte escozor mientras que la cabeza me dolía enormemente. Estaba en una hendidura angosta en la que apenas entraba la luz ya que al mirar hacia arriba todo estaba cubierto por una maraña de raíces. Un olor a descomposición lo inundaba todo.
No sabía cuanto llevaba allí pero sentía una terrible sed y me encontraba muy cansado, tanto que apenas podía moverme.
Mil recuerdos aparecieron en mi mente. Mi infancia, mi adolescencia, el primer amor, mi vida conyugal con sus problemas, los hijos que me traían loco, mis sucesivas amantes, los problemas acuciantes del trabajo diario, los préstamos del banco,…
Todo eso carecía de importancia a medida que pasaba las horas y sentía como mi mente se iba desvaneciendo mientas mi cuerpo dejaba de sentir dolor. Pensé que si volviese a vivir dará importancia a las cosas que realmente la tienen y no perdería el tiempo ni en el que dirán ni en el tengo miedo a esto o a aquello. Creo que había vivido solo para trabajar y pagar letras. Vaya porquería de vida.
Sonreí, pensaba en la cara del cabronazo de mi jefe cuando viera que me he muerto y le he dejado un verdadero marrón en un trabajo que solo controlaba yo. Seguro que más que pena sentiría ira.
O en mi cónyuge soltando lagrimitas y loca de contenta pensando que por fin se ha quitado de encima a ese gordo impresentable que ronca por las noches. Jjajajaj, pero el préstamo de la casa que lo pague ella. Que yo cogeré la lira y a la nube que me asignen y a vivir, perdón a morir. Digo yo que iré al cielo porque el infierno estará ya a tope con tanto político y tanto presentador de tv. Me estaba gustando la idea de palmarla.
Noto un escozor en el pie. Una maldita rata me está lamiendo. Menudo bicho asqueroso, claro que peores son mis compañeros de oficina todos dispuestos a apuñalarme para ocupar mi puesto o el cerdo del vecino ese que saca la basura a las cuatro de la tarde. Como que esto de morirse es cojonudo. A hacer puñetas la crisis económica, los atascos matutinos, la hipertensión y la maldita suegra.
Oigo ruido son voces, hablan de mi, de que han localizado le coche, dicen que soy el enésimo turista que llego a Roiz de noche se ha salido de la carretera y ha caído en esta sima. Malditos sean mis salvadores. Me devolverán a mi mundo con mi legítima, la suegra, mi jefe y la madre que los parió a todos.
Déjenme morir tengan piedad de mi. ¡¡¡Socorroooooo!!!.

lunes, 12 de mayo de 2008

Amor eterno



Han pasado ya diez años de aquello. Y tú sigues sin saberlo. Es mas, creías que te abandoné sin despedirme, como un cobarde y me odiaste, se que sentiste un gran desprecio hacia mi. Luego me fuiste olvidando y él te consoló. A fin de cuenta se quedó solo, sin rival.
Pero ninca te abandoné. Soy yo quien está a tu lado cuando piensas que estás sola, quien te regala con una suave brisa cuando tu frente se perla de gotitas de sudor, quien se sienta a tu lado cuando él esta de viaje y tu ves la tv por la noche. No, no puedo entrar en tu alcoba ni en el baño, mis jefes me lo han prohibido, pero estoy contigo en la cocina y en el salón y cuando coges el bolso del perchero para irte a trabajar, ese roce que sientes en tu mejilla es un beso mío.
Porque, ¿sabes?, aún te quiero, aunque no pueda demostrarlo. Un día te prometí amor eterno, pero ni yo mismo lo creí, pura retórica. Tu pusiste cara de póker, total tenias a dos y nunca creíste en eso tan cursi que llaman amor.
Jamás lo supiste pero aquella tarde mientras te esperaba en tu casa, me quedé dormido en el sillón cuando entró él. No podía sospechar que jugabas a dos barajas, que ese día te hiciste un lío y nos citastes casi a la misma hora, pero que tu avión demoró su vuelo hasta el día siguiente cuando te presentaste por la tarde sin enterarte de nada, solamente extrañada de que no contestaba a tus llamadas.
No supiste que él al verme presa de los celos me clavó aquel cuchillo de cocina que tenías para trinchar el pollo, en el corazón. Apenas, al sentir un frío en el pecho pude tener tiempo para abrir los ojos y ver los de mi rival que me miraban con odio. Luego me envolvió en una manta que llevaba en le coche y me metió en vertical dentro de aquel armario del pasillo que tenía doble fondo, sellando los bordes con silicona. Un trabajo perfecto. Y allí sigo ya amojamado y con un aspecto espantoso, mejor que no me descubras nunca. Pero mi espíritu vaga por tu casa, si, mis jefes me lo han permitido porque he decidido esperarte. Cuando mueras iré a tu tumba y te daré un abrazo para decirte que te sigo queriendo. Y luego esperaré a que a él le llegue la Parca a buscarlo y antes de que se marche al infierno pienso cortarle los huevos para que esté así toda la eternidad. La madre que lo parió a ese hijo de puta.
Hace frío hoy amor mío, abrígate antes de salir, quiero que llegues a viejita y te pongas deliciosamente arrugadita como yo. Te adora, tu fantasma.

sábado, 22 de marzo de 2008

Aquel pub


Entre en aquel pub, decorado con elementos irlandeses. Apenas media docena de personas estaban en la barra y solo una pareja sentada sobre una de las mesas de madera y tapete verde.
Sobre la barra del bar colgaban grandes lámparas de metal con pantalla que arrojaban una luz amarillenta dando un aspecto fantasmal a la sala.
Pedí una cerveza guiness y unos cacahuetes y me acomodé sobre un taburete, con mi brazo derecho apoyado sobre la barra.
Y apenas llevaba dos sorbos de cerveza cuando apareció ella…
Era mas bien alta, muy delgada, con una proporción de formas casi perfecta como una Venus griega. De facciones exóticas pero bellísimas y luciendo una cabellera pelirroja se sentó en una de las mesas del salón, exactamente frente a mi.
Vestía una ropa informal pero muy elegante. Blusa amplia de color amarillo claro y una minifalda negra. Unos zapatos de tacón negros, muy elegantes realzaban su figura Es tremendamente sexy, pensé, mientras apuraba otro sorbo de cerveza,
La observé hasta en sus más mínimos detalles. Pidió un cubalibre de Bombay Saphire y la observé como sus sensuales labios brillaban al contacto con la bebida. En un instante una gota del líquido se le resbalo por el rostro y ella sacando la lengua, en un gesto muy excitante, la recogió.
Y pensé que era demasiado bella para que se fijase en mí aunque soñé con besarla porque soñar no cuesta nada.
Apure otro trago de cerveza y al levantar la vista me di cuenta que ella me miraba fijamente. Sostuve la mirada con mucho nerviosismo y entonces ella me dirigió una suave pero maravillosa sonrisa que hizo palpitar mi corazón y temblarme las manos.
Y de pronto descruzó y volvió a cruzar las piernas mostrándome fugazmente la oscuridad de su sexo. ¡No lleva bragas pensé!.
Y en una reacción inusual en mi me levanté con presteza y me dirigí hacia ella sentándome enfrente.
No nos dijimos nada pero nuestros ojos hablaban por si mismos. La cogí de las manos y se las besé y ella me acarició la mejilla.
Nuestras piernas se tocaron acariciándose unas con otras y mi sexo empezó a agitarse.
Y entonces me incorporé de mi asiento lo suficiente para besarla en los labios, un beso eterno, largísimo en el que supimos transmitirnos nuestros deseos.

De repente ella se levantó avanzó por el salón y girando a la izquierda tomo unas escaleras que iban hacia el sótano. Yo esperé a calmarme un poco y que no se me notara la excitación, por el bulto de mi pantalón, y pasado un par de minutos tomé la misma dirección.
Bajé al sótano y vi los lavabos de señoras entreabiertos y que ella dentro me observaba.
Entre y sin hablar cerré el pestillo interior.
Nos abrazamos con pasión mordiéndonos nuestras bocas casi haciéndonos daño. Mis manos acariciaban con frenesí todo su cuerpo notando como ella hacia lo mismo. Acaricié su espalda, su cabello, rostro, sus senos, su trasero apretando este contra mi de manera que mi pene durísimo se refregara contra su vientre
Sentía latir su corazón, como su cara sudaba y sus manos se movían nerviosas acariciándome la espalda. Yo refregaba con frenesí mi sexo contra el suyo.
La apoyé contra la pared hundiéndole mas mi pene en su vientre. Súbitamente ella me lo acarició inundándome de placer. Entonces le subí la falda y vi que solo tenía puestos unos pantis transparentes que adivinaban la oscuridad de su vello púbico.
Me agaché y se los rasgué hundiendo mi cabeza en su sexo húmedo que empecé a besar y a chupar aspirando sus jugos mientras aspiraba su maravilloso aroma a mar. Ella exhaló un grito y entonces me incorporé mientras ella se agachaba y me desabrochaba el pantalón sacando mi pene con presteza y metiéndoselo en la boca con avidez llevándome al éxtasis con su lengua y el calor de su boca.
Subidamente la cogí en brazos abrazándome a ella mi cintura con sus muslos y la penetré con violencia. Cabalgamos con frenesí, con pasión, con violencia. Entraba y salía de ella con total sincronía formando un acoplamiento perfecto, como hechos el uno para el otro.
De pronto ella arqueó la espalda y apretó fuertemente mi sexo con su vagina, empezado a temblar. Y yo viendo que estaba llegando al orgasmo apreté con fuerza penetrándola hasta lo mas hondo y descargué un torrente de semen dentro de ella mientras ambos gozábamos de un maravilloso orgasmo.
Nos abrazamos sudando aun, nos dijimos un te quiero al unísono que nos hizo sonreír y salimos abrazados de allí.
Porque somos el uno para el otro, porque para mi ya no hay mas mujer que ella, porque la amo, porque mi vida ya solo tiene un sentido: amarla

viernes, 21 de marzo de 2008

Milagros, mi prima

Mi prima Milagros pasaba todos los veranos en mi casa en el pueblo. Milagros era tres años mayor que yo, tirando a bajita y con el pelo muy negro. Vivía en un lejano pueblo de Huesca por lo que su acento me resultaba un poco chocante al compararlo con el mío. Cuando yo tenía catorce y ella diecisiete empezó a salir con un chico del pueblo, Germán, un gilipollas según yo y un cielo según ella. La verdad es que me daba celos y me veía impotente de competir con un chico de veinte años. Todas las tardes se iba a bañar a una huerta propiedad de los padres de ese chico, Julián, y a veces venía ya a la caída de la tarde por lo que mi madre, sospechando lo que pudiera haber pasado y defensora de los principios morales mas rancios le reñía. Las tardes y noche de verano se hacían muy largas porque le calor impedía el sueño temprano por lo que las pasábamos charlando en el patio sentados en mecedoras y bebiendo agua del botijo. Eran momentos para contar historias fantásticas y leyendas de miedo que también nos impedían dormir. A veces todos se iban a dormir y quedábamos Milagros yo. Milagros era bastante velluda y siempre iba con falda corta. Y claro está yo le miraba las piernas que eran hermosas y fuertes. Un día le pregunté si se depilaba y ella me respondió que lo hacía pero que en todo el verano no lo había hecho y que por eso tenia un poco de vello. Yo por cortesía le dije que no se le notaba y ella me dijo “compruébalo tú mismo” y tomando me la mano la acercó a sus muslos. Fue la primera vez que toqué a una mujer y mi cuerpo tembló por la excitación, al sentir su carne cálida entre mis manos y notar el vello naciente. Con ese pretexto inocente la acaricié sus brazos y su cintura y mi erección era bien patente, aunque en aquellos momentos yo pensaba que ella no se percataba. Luego todas las noches repetíamos la misma escena como si fuera la primera vez y ella a su vez me enseñaba a bailar lento con lo que era un pretexto par abrazarla. Creo que Milagros venía de estar con Germán bastante alterada y que se desahogaba conmigo, más pequeño y más inocente. Ante de todo esto mi única experiencia de sexo era jugar al escondite con mis chachas y rozarme con sus muslos mientras estábamos debajo de la cama y se les subían as faldas. Mi casa era enorme y tenía entradas por do calles. La entrada principal para las personas y le postigo para suministros y animales. Entrando por el postigo había un patio inmenso y una cuadra enorme que ya apenas se usaba salvo para albergar a una yegua que José nuestro casero del campo usaba par traernos la leche todos los días. Y un día le oí hablar con mi padre que al día siguiente le iban a llevar a la yegua un macho para cubrirla… Al día siguiente estábamos Milagros y yo, arriba en el sobrado tumbados en el suelo boca abajo y mirando hacia abajo a la cuadra donde esperaba ya la yegua. El pensar lo que íbamos a ver y e sentir los muslos de Milagros junto a los mío me supuso un aceleramiento del corazón. Pronto llegaron José y mi padre con el caballo, un macho fuerte, tordo, de muy bella estampa. Muy nervios y que no paraba de relinchar. Soltaron al caballo y se dispusieron a ver el espectáculo tras unas balas de paja. El caballo dio varias vueltas alrededor de la yegua observándola. Milagros y yo nos miramos. Ella se mordió le labio y yo la tomé de la mano. Nuestros muslos se apretaron mas el uno contra el otro. El caballo frotó su cuello contra el de la legua mientras relinchaba y yo puse aun mano sobre la espalda de Milagros y mi nariz buscó su nuca para percibir su olor de mujer. El caballo olió la grupa de la yegua observamos como su miembro empezó a entrar en erección hasta alcanzar un tamaño increíble. Milagros miraba con ojos como platos luego m miró mi. Yo me volteé y le mostré el bulto de mi pantalón. El caballo empezó a hacer círculos alrededor de la lengua rozándola y yo aproximé mi mano bajo la falda de Milagros, acariciando sus muslos cálidos y subiendo hasta palpar su trasero hermoso y caliente. Mis manos acariciaron entre sus muslos y ella abrió sus piernas permitiendo que un dedo entrase en su cueva húmeda y caliente. Luego se acercó a mi y me mordisqueó el cuello transmitiéndome la calidez de su cuerpo.De repente el caballo se situó detrás de la yegua y apoyándose en ella intentó penetrarla. Falló varias veces hasta que por fin, ayudado por José que le tomó el miembro consiguió penetrarla hundiendo todo su falo en sus entrañas. Yo me situé sobre Milagros, permaneciendo esta de espaldas y bajando sus braguitas dirigí mi sexo hacia ella. Me costó trabajo hasta que por fin mi glande encontró su camino y poco a poco entré totalmente dentro de ella notando como se estremecía al notarse llena de mi. El caballo relinchaba nervioso dándole grandes sacudidas a la yegua. Yo entraba y salía con frenesí dentro de Milagros mientras ella veía la escena de abajo y se arqueaba para poder sentir mas intensamente mi polla. El garañón y yo casi al unísono descargamos nuestra semilla y la yegua y Milagros alcanzaron una explosión de placer. Luego Milagros y yo nos abrazamos y sudorosos nos quedamos dormidos con nuestros sexos fuera y acariciándolos el uno al otro. Fue bello y excitante pero jamás hablamos de ello y nunca más se repitió. Acabado el verano Milagros volvió a su pueblo y yo que quede solo. Porque siempre fui un solitario.

Andrea

Andrea Andrea era una chica de mi empresa, del departamento de Compras. Mas de una vez tuve un enfrentamiento con ella debido a temas de trabajo porque su carácter mandón chocaba con el mío mas conciliador pero muy celos de mis tareas. Durante tres años hablamos mucho pero nunca la conocí personalmente porque cuando iba desde mi ciudad a las oficinas de la capital nunca se me ocurrió pasar a verla. La imaginaba con bigote y aspecto de solterona. Un día mi empresa dio una fiesta por Navidad e invitó a todos los empleados que fuimos esa tarde a la capital para asistir a ella. La fiesta fue un éxito y, estando en la barra del bar oí que alguien llamaba a una chica “Adrea” a mis espaldas. Me giré y vi a una chica rubia, alta, de buen tipo y muy guapa. ¿Eres Andrea de compras?., le pregunté algo desinhibido por los tres gin tonics que llevaba ya en mi estómago. Si y tu eres Oscar, me sorprendió… Charlamos animadamente y sentí que la imagen que me había forjado de ella era totalmente opuesta a la realidad. Reímos y charlamos durante casi dos horas y al final unas amigas la llamaron y se marchó. En la conversación me dio que le gustaba la comida sencilla pero de calidad y los restaurantes de estilo minimalista entre otras muchas cosas. Pasó un mes y, teniendo planeado un viaje a Madrid me armé de valor y la llamé. De sopetón le dije te invito el jueves a almorzar y ella con toda naturalidad aceptó con la condición de no hablar de trabajo. Quedamos a mediodía y fuimos aun restaurante sencillo a unos pasos del trabajo. Sintonizamos enseguida por lo que volvimos a comer mas de una vez que fui a la capital. Luego alguna vez le propuse ir a cenar y aceptó. Nos hicimos amigos, mas que amigos porque la tercera vez que cené con ella la acompañé a la puerta de su casa y al despedirme de ella nos besamos. Un día la llevé a cenar a un elegante restaurante el Boston café en un lugar muy céntrico. El local de estilo minimalista, luz tenue y todo el mobiliario de de diseño era el marco adecuado para una conversación agradable. Andrea iba vestida con un traje de gasa muy vaporoso que inducía a pensar en sueño muy agradables. Yo iba de sport con chaqueta y polo. A veces al movernos sus piernas rozaban las mías lo que me producía una agradable sensación. En un momento ella me miro y me dijo: “voy sin bragas, compruébalo”. Yo me quedé estupefacto pero pasé mi mano bajo la mesa pero como estaba frente a mi no conseguía alcanzarla. En esos momentos apareció el camarero con la carta y me tuve que agachar disimulando como si se me hubiese caído algo. La visión fue espectacular. Andrea llevaba puestos medias hasta la mitad del muslo y, con las piernas abiertas dejaba entrever su sexo depilado y sonrosado. Un leve aroma de mujer invadía aquel espacio. Fue un instante en el que me sentí transportado al paraíso, un instante breve, pasado el cual me incorporé y me cambié de sitio situándome a la derecha de ella. Comenzamos la cena y yo sentía como su rodilla izquierda chocaba con mi derecha dándome un agradable masaje. Y yo deslicé mi mano izquierda bajo la mesa. Alcancé su rodilla y sentía el agradable tacto de sus medias. Seguí avanzando a través de sus muslos alcanzando el final de la media y tocando su piel suavísima. Poco a poco mis dedos la acariciaban e iban alcanzando el final del viaje. Llegaron al pliegue de su ingle y pude sentir su humedad. Luego proseguí hasta alcanzar su vulva. Andrea seguía comiendo aunque tenía un rictus de placer y morbo en si cara y me miraba de reojo. Un dedo entro en su sexo y pude sentir la calidez y los fluidos de ella. Estaba caliente tanto como yo. Acaricié su clítoris en círculos notando como ella cerró sus piernas para sentirme mas y luego introduce otro dedo en su vagina para estimulársela. Dejamos ambos de comer concentrándonos el nuestro placer. Ella movía sus músculos contrayéndolos para sentirme mas y yo aceleraba o iba mas lento en el movimiento de mis dedos según la notaba a ella. Pasado un tiempo ella apretó muy fuerte, sus piernas, se puso roja y me apretó fuertemente la mano corriéndose fuerte y largamente. Fue muy bello sentirme unido a ella y darle placer. Saque mis mano de debajo de la mesa y la chupé para tener algo de ella dentro de mi. Ella se levantó, me dio un piquito y me dijo, “voy a empolvarme la nariz”. Y yo aproveché para desacelerar mi corazón y bajar la hinchazón que marcaba mi pantalón... Acabada la cena fuimos a un bar de copas en el centro de la ciudad, un lugar también moderno y muy agradable. Estaba lleno de gente por lo que, cogiéndola de la mano, la llevé hacia la barra. Allí para protegerla del gentío la puse contra la barra y la abracé. Su cuerpo y el mío formaban una sola unidad. Pedí las copas y seguimos así yo abrazado a ella notando como mi sexo crecía tanto que tuve que meter disimuladamente la mano y ponerlo para arriba. Al volver a abrazarla ella sintió mas presión de mi sexo y estampó un beso en mis labios. Yo despacio pasé la mano por detrás de su falda y la deslicé a través de sus glúteos. Sentía su culito redondo y hermoso entre mis manos y estaba en la gloria. Un dedo alcanzó su raja y poco a poco se deslizó hasta su esfínter. Lo acaricié y poco a poco fui presionando en su centro hasta penetrarla levemente. Ella abría las piernas y me abrazada entregándose totalmente a mi. Con mi otra mano le alcancé su sexo y acaricié su clítoris. Y de esta manera, masturbándola, se corrió mientras mi boca y la suya se buscaban. ........ ....... Fue conocerla y experimentar mil y una sensaciones jamás vividas. Cada uno teníamos nuestro propio pasado que se desvaneció al conocernos. Al estar con ella sentía como que mi vida arrancó aquel mismo día que nos conocimos. Aquella noche me llevó a su casa, era la primera vez que lo hacía. Una casa coqueta, elegante en la que destacaban la personalidad que ponía ella con el predominio de los colores blanco y azul, sus preferidos.. y los míos. Era un apartamento pequeño, con cocina, sala de estar cuarto de baño y un dormitorio con una gran cama y un ventanal porque que se podía ver un parque inmenso. Multitud de estrellas decoraban el cabecero de la cama y las paredes. Estrellas de todo tipo de olor forma y tamaño sobre un fondo azul celeste. Andrea me enseñó toda la casa y luego en el salón me besó con dulzura. luego, siempre mandando, me desvistió poco a poco, la camisa, los pantalones, los boxers, los zapatos y calcetines, el reloj...mientras lo hacía iba besando cada centímetro de mi piel con una dulzura y sosiego infinitas y de vez en cuando me daba pequeños mordiscos. Yo me dejaba hacer con los ojos cerrados. Luego me llevó al dormitorio y me dijo que me tumbara boca arriba. Ató mis manos sobre mi cabezas a unas esposas fijadas en el cabecero de la cama y mis piernas abiertas a los pies con unas cuerdas. Me miró y, poniendo una música suave empezó a desnudarse delante mía mientras contorneaba su cuerpo. Tiró por los aires sus zapatos de tacón negros, se puso de espaldas y elevando los brazos se quitó el suéter. Luego dándose la vuelta, pude observar su sujetador de encaje negro y como poco a poco la falda caía sus pies dejándome ver una braguita a juego y unas medias negras a medio muslo con ribetes transparentes. Andrea tenía un cuerpo de diosa. Bien proporcionado, con un vientre plano, una piel de seda pechos en su exacto tamaño con areolas pequeñas, muslos delgados, un culo estupendo y un sexo depilado, precioso y de labios gruesos. Comenzó besándome lentamente los labios y siguió por todo mi rostro, cuello, pecho y vientre mientras las yemas de sus dedos acariciaban mi piel. Todo en ella era suavidad y ternura. Sus ojos me miraban como nadie lo había hecho nunca, incisivos, clavándose en mi , una miraba que derrochaba amor y deseo. Encendió el vibrador y lo pasó por mi cuello, luego por mi ombligo, la cara interior de mis muslos y por fin sobre la punta de mi sexo llevándome a la gloria. Luego me acarició el esfínter anal y, poco a poco, me lo introdujo dentro de mi mientras no dejaba de mirarme. Yo hice intención de besarla y ella acercó sus labios a los míos recibiendo el beso mas bello que nunca sentí. Andrea se sentó sobe mi engullendo todo mi sexo golosa y altiva como una diosa. Sin dejar de cabalgarme me aplicaba el vibrador mientras sus ojos buscaban los míos. Y Andrea entre convulsiones se corrió con sus ojos clavados en los míos. Luego descabalgó y sus manos se asieron a mi sexo masturbándolo con avidez. Y fija mi vista en la suya chorros de esperma salpicaron su rostro y senos mientras yo no paraba de decirle te quiero. Acostaba junto a mi soltó mis ataduras y nos abrazamos. Nunca he querido tanto

Felisa, mi asistenta

Mi casa, la casa de un separado solitario, era un desastre hasta que la conocí. Desde entonces todas las tardes al volver del trabajo me la encontraba limpia, la ropa planchada y una nota con los productos de limpieza que debía comprar. Se llamaba Felisa, una chica de 36 años, rubia, corpulenta, estatura media y sonrisa eterna. La contraté de asistenta tres días a la semana de 16 a 20 horas los L, X y V. Era muy habladora y de esta forma acabó contándome toda su vida incluso aspectos muy personales. Siempre llegaba vestida con pantalones y camiseta ceñidos y a llegar a casa se ponía un chándal para trabajar. Felisa era hipocondríaca por lo que gran parte de su conversación la dedicaba a explicar algún tipo de enfermedad que ella padecía y que los médicos no acaban por descubrir. Y yo con santa paciencia la escuchaba a pesar de maldita la gracia que me hacía a mi a veces oir sus penas. Bastnte tenía ya con las mías Otro de su temas preferidos era hablar de dietas de adelgazamiento puesto que ella siempre estaba a régimen y de tener hijos su gran obsesión puesto que decía que su pareja era estéril según me confesó, añadiendo inmediatamente que “por lo demás funciona muy bien” por si yo albegaba alguna duda de la hombría de su hombre. Felisa olía siempre a colonia barata. Al entrar en casa por ese olor sabía que estaba allí trabajando. Yo, al llegar, la llamaba a voces porque era muy miedosa y quería que detectase mi presencia nada mas entrar para evitarle sustos. Una tarde me vio tomarme la presión arterial y me pidió que si se la podía tomar a ella. La senté en la descalzadora del dormitorio. Procedí a ponerle alrededor del antebrazo el medidor de la tensión. Luego puse la palma de su mano hacia arriba apoyando todo el brazo en el reposamanos de la silla. Fue la primera vez que la toqué y lo hice muy despacio, recreándome en su carne blanquísima. Ella se dejó hacer sin decir nada pero intuía que yo estaba acariciando su piel blanca, cálida y suave. "10-6 estás muy bien de la tensión", le dije. Y desde ese día todo cambió porque empecé a mirarla de otra manera. Felisa no era guapa pero era joven y atractiva, agradable en el trato y sobre todo tenía unos pechos descomunales. Usaba una talla de sujetador de 140 y me hablaba del complejo que tenía por elloe. Decía que luego de tener hijos se operaría. Cuando hablaba de este tema se miraba o se los tocaba y a mi me producía cierto temblor aquello porque mucha veces los pezones se le marcaban a través de la camiseta. Y comencé a mirarla con ojos libidinosos, el trasero al agacharse, el canalillo de los senos cuando se inclinaba, las señales de las bragas a taves del pantalón o del sujetador através de la camiseta y la forma de su pubis cuando, subida en una silla limpiaba la lámpara del salón. Me gustaban sus pies pequeños siempre enfundados en unas playeras blancas y sus manos pequeñas y delicadas. Un lunes cuando me comentaba que había pasado el domingo en la playa me dijo que se había quemado y que se le notaban marcas del bikini. Entonces se bajó el escote de la camiseta enseñándomelas. Y ante mi vista pude ver una buena porción de esas dos hermosas tetas, grandes y turgentes, separadas por su atractivo canal, las cuales realmente estaban algo rojas por la exposición al sol. Le dije que si había hecho topless y me contestó que con esos pechos tran grandes la gente la miraría demasiado que le daba vergüenza y yo le doje que esos pechos tan hermosos no deberían estar siempre ocultos, a lo que ella sonrió un poco azorada. Entonces yo, excitado, le pedí me los volviera enseñar. Yo llevaba un pantalón de deporte algo ajustado y corto muy por lo que al volver a ver sus hermosas tetas tuve una erección instantánea y mi glande se asomó bajo el pernil del pantalón lo que adiviné porque Felisa me miró a la entrepierna muy nerviosa, ruborizándose. Su pecho se movía al compás de una respiración agitada y sus pezones empezaron a marcarse a través de la camiseta. Sus ojos brillaban com odos ascuas y gotas de sudor aparecieron en su frente. Ella se dió cuenta que que yo se los miraba y se tapó el pecho con un brazo. Entonces me acerqué a ella y sin mediar palabra la besé entre sus hermosos pechos mientras mis manos los acariciaban. Fue una eternidad lo que pasó mientras ella permanecía quieta, sin articular palabra. Pero noté como se le aceleraba el corazón y su pecho se perlaba de gotitas de sudor desprendiendo un intenso olor a hembra. Luego mi lengua subió a su cuello lamiéndole muy despacio y por fin a su boca donde se perdió dentro de ella. Mi mano se introduzco bajo su pantalón y alcanzó su vientre notando una quedad intensa entre un bosque de vellos rubios y suaves. Le metí un dedo y acaricié su clítoris. Luego llevé un dedo húmedo mi nariz, lo olí y le di probar sus jugos. Entonces le bajé su pantalón y bragas, unas bragas pequeñas de color negro y, sacándome la polla erecta y enrojecida, la cogí en brazos y se la metí de un trallazo. Ella gimió levemente y me abrazó con fuerza. La penetración fue total por lo húneda que estaba. La apoyé contra la pared y mientras me rodeaba el cuello con sus brazos la bombeé con fiereza con un deseo bestial, poseído de una lujuria infinita porque la estaba deseando desde hacía mucho tiempo. Ella se abrazaba fuertemente a mi abriéndose para coseguir una pentración ma intensa y no parábamos ambos de sudar envueltos en un inusual combate. Enseguida empezó a convulsionar y yo al notar que llegaba su orgasmo la penetré con fuerza y me corrí mientras besaba su cuello con frenesí y ella me arañaba la espalda. Estuvimos abrazados un tiempo, nuestras respiraciones aún jadeantes hasta calmarnos. Olía a sexo y a sudor. Luego no separamos, duchamos juntos y vestimos. Y ella silenciosa se marchó. ………. ………. El siguiente día, miércoles, en que la vi al legar a casa, la tomé de la mano y sin decirle nada la llevé al dormitorio desnudándola lentamente y besando cada porción de su piel. Olía a limpia, a jabón, a gloria. La tumbé en la cama, la abrí de piernas y observé su coño sorosado cuyo vello había recortado quedando solo una leve capas de pelo. Me arrodillé y se lo comí mentras ella apretaba mi cabeza contra su pubis. Luego me subí encina de ella y la penetré con suavidad. Ese día la follé lentamente casi desesperadamente despacio, sintiendo cada instante su vagina, sus muslos, sus pechos pegados a mi pecho. Ella gemía suavemente mordiéndose los labios y se corrió varias veces dando pequeños grititos. Creo que estuvimos cerca de dos horas así. Yo me corrí al final de manera dulce pero abundante, derramándome dentro de ella. Luego repetimos el ritual de la ducha. ………. ………. Pasó un tiempo en el que la enseñé todos los secretos del sexo que ella nunca había probado y un día me dijo que ya tenía lo que deseaba y se marchó. ………. ………. Y al cabo de un año un día la vi de lejos paseando un carrito y se la veía feliz con su bebé. Y yo me sentí el hombre más caritativo del mundo.

Un sueño hecho realidad

Un sueño hecho realidad



Entre en el moderno edificio de piedra y cristal ubicado en la avenida mas bonita y cara de la ciudad. La recepcionista me miró con atención y un gesto entre de estupor y envidia al verme. Me había arreglado a conciencia y esperaba sorprenderlo ese soleado día de otoño. Llevaba un traje de chaqueta negro, medias y tacones altísimos del mismo color. Iba poco maquillada y con el pelo suelto. Sabía como arreglarme para estar muy atractiva y, esa mañana lo había comprobado a tenor de las miradas de los chicos cuando caminaba por la calle. Y ese día me sentía guapa, guapa por y para y solo para él. Lo amaba, lo deseaba y quería dárselo todo, entregarla hasta mi último aliento de amor.
Por el no sentía sexo, esa era una palabra que estaba en un nivel muy inferior a la sublime atracción que me suscitaba. Nunca me había atraído de esa manera un hombre, nunca había querido poseer el cuerpo y a la vez el alma de un ser humano como quería con él. Vivía para el, soñaba con el, toda mi vida estaba orientada hacia la suya. Si alguien pudiera entrar en mis pensamientos creería que yo soy una mujer anticuada en total sumisión a un hombre. Nada mas lejos de la realidad. Soy una mujer enamorada, con un amor total y sublime hacia mi amado. Y lo que hace aun mas grande ese amor es tener la certeza que el siente exactamente lo mismo por mi. Si, soy afortunada, se que no es tan raro amar con locura a un hombre. Lo realmente difícil es que ese hombre te quiera a ti a la vez con la misma fuerza con que tu lo amas. Y eso ocurría en nuestra relación.
Nunca le había visitado en su ciudad y menos en su centro de trabajo. Además no le había avisado que venía. Quería darle una sorpresa.
La recepcioncita me indicó la tercera planta y cogí el ascensor para llegar hasta allí. Se me hizo una eternidad llegar hasta sus oficinas. Estas eran modernas y funcionales todas decoradas con los colores corporativos de su empresa. Me recibió a la entrada una chica joven, muy guapa. No me hizo mucha gracia a verdad, que fuese atractiva y una oleada de celos invadió mi corazón. Yo soy muy celosa, lo reconozco, creo que demasiado. Pero le quiero y deseo que el sea solo para mi. Pareceré antigua, bueno, seré antigua en ese sentido pero el es solo mío y de ninguna mas. La verdad es que nunca me ha dado motivos importantes de estar celosa pero no puedo evitarlo. Se que tiene éxito con las mujeres lo que a la vez me gusta y me disgusta. Peor es solo mío, ¡solo mío! Y no quiero aplicar ninguna racionalidad a esta afirmación. Tal vez porque el amor no es racional. Es un fortísimo sentimiento que nace en el corazón y que no tiene relación con el cerebro.
El también es celoso aunque trate de disimularlo...sabe que me miran por la calle, sabe que soy muy atractiva, pero quizás trata de no agobiarme y de no parecer machista. Por eso creo que es disimula mas celos. Pero yo los noto en ciertos momentos. Por ejemplo cuando estamos con amigos y charlo animadamente con alguno de ellos, el me presiona suavemente mi brazo. Cuando en una fiesta me aparto de el noto que me observa con disimulo y que , a veces pasa por mi lado y me hace una caricia o me pregunta si deseo una copa. Creo que trata de no agobiarme, que aguanta sus celos porque quiere que sea feliz. La verdad es que a mi me gusta que se porte así aunque nunca se lo voy a decir porque quiero mantener vivo esos pequeños celos que lo hacen mas atractivo y deseable para mi.
Eso si cuando alguna se le acerca con ganas de coquetear con el yo reacciono rápidamente y voy al quite. El es muy amable con todo el mundo y a veces las otras mujeres entienden algo muy diferente. Y entonces llego yo y pongo las cosas en su sitio: le cojo del brazo, le arreglo el pelo o la corbata, le quito una mancha del odioso carmín de alguna de su mejilla, en fin que “tomo posesión” de él que para eso es mío. Nunca me dice nada pero estoy seguro que a el le gusta que yo sea así.
Jugamos a un juego que nunca comentamos pero que nos gusta. La verdad es que estoy seguro de que me ama con locura y que soy la única chica para el. No para de decirme que me quiere y cuando se lo digo yo hace como que no oído bien para que se lo repita de nuevo, ¡el muy canalla!, mi adorable canalla.
Y yo me pregunto, ¿cómo amará un hombre?, ¿sentirá en su corazón lo mismo que una mujer siente?. Dicen que el hombre siente primero sexo y luego amor. Pero con el se rompe esa teoría. El me quiso antes como persona que como mujer, estoy segura de ello. Buscó primero conocerme como persona, escucharme y ser alguien en el que apoyarme. Comprendió que yo era una mujer de carne y hueso, una mujer real y se alejó de las idealizaciones. Me aceptó con mis defectos aunque supo apreciar mis virtudes. Y solo después de asumir todo eso, solo después también me deseó con pasión.
No creo que otros hombres sena como el . Y tampoco me importa. Me importa el, solo el.
Tan bien yo le he dado mucho. Le he querido y le quiero como nunca he hecho con nadie. Quizás sea menos expresiva que el, una chica del norte no tiene la misma manera de comportarse que un chico del sur. El es expresivo, como barroco, extrovertido y muy romántico. Quizás yo no sepa hacer una análisis de cómo soy pero creo que he sabido quererlo, y ser su complemento en muchas cosas. También creo que en muchos aspectos nos parecemos muchísimo y esa es una razón para nuestro amor. El también ve en mi un cariño sublime lo ha sabido ver y valorar algo que nunca creí capaz de que pudiera hacer un hombre, ¡son tan torpes para algunas cosas!.
Bueno, parece que la recepcionista viene hacia mi, si se acerca...
Me dice que me espera en su despacho y me indica aquella puerta marrón del fondo. Ya sabe que estoy aquí, que soy yo, ¿cómo le sentará la sorpresa?, ¿estará ocupado?, ¿cómo será su despacho?.dios mío ¡estoy muy nerviosa!
A veces tengo miedo, ¿miedo?, si miedo de que algo tan bonito termine, miedo de que se busque otra chica y se olvide de mi, miedo de que algún gran problema se interponga entre nosotros. Se que no llevo razón al pensar esto peor cuando hemos tenido algún pequeño enfado he sabido valorar lo que podía perder. No, no tengo razones para pensar en perder su amor pero debo de ser consciente de la felicidad que he encontrado, para luchar por ella.
El tiene amigas, tiene su vida, y se que gusta a otras. Y a mi eso me da muchos celos, no puedo evitarlo. Pero se que el me cuenta siempre la verdad, y que me es fiel. Tampoco me gustaría que no gustase a nadie la verdad. No me gusta pensar sobre su vida anterior porque siento que este hombre es solo para mi, aunque acepto su vida pasada como el acepta la mía.
Pero quiero que solo piense en mi, solo viva para mi, solo me desee a mi, solo me mire a mi, todo todo para mi. Soy posesiva pero estoy segura que a el le gusta porque cuando le digo esto se le encienden los ojos.
Nos parecemos en muchas cosas. Somos trabajadores, ordenados, inteligentes aunque peque de falta de modestia, románticos aunque yo diga que el es mas y no es así, dulces, cariñosos, apasionados, con mal genio ( yo mas que el), cabezotas, elegantes ( yo mas), soñadores ( el mas) y muchas cosas mas que tenemos en común.
¿Qué es para nosotros el sexo?. Creo que un complemento muy importante del amor de pareja pero no lo único. Cuando vivimos momentos de pasión ambos pensamos que nuestra relación no tiene que ver nada con lo que se llama sexo. Es algo sublime en el que nos damos muestras de cariño muy íntimas. Contemplarnos desnudos haciendo el amor no tiene nada que ver con una escena picante. Para ambos supone una entrega total a la otra persona. El me dijo que las fotos sensuales que tiene de mi, cuando las mira lo hace con una ternura infinita. Me gustó esa frase porque el por encima del deseo que siente de hombre a mujer, cuando mira mi cuerpo ve el cuerpo de su amada.
Yo adivino cuando el tiene deseos de mi, pero también cuando siente ternura, cuando quiere bromear, cuando está romántico, cuando triste, etc...
En ese sentido lo conozco muy bien. El en cambio tiene aun mucho que aprender de mi, le falta mucho para conocerme. A veces comenzamos a hablar y yo estoy algo enfadada por cualquier cosa y el no acierta a darse cuenta. Quiere que se lo cuente así a las claras y a mi no me apetece. Es el, el que se tiene que dar cuenta de que me encuentro mal y hacer un esfuerzo por entenderme. Yo no quiero que me busque la solución a mis problemas en plan “ hombre inteligente que lo soluciona todo”. Yo solo quiero que adivine como estoy y me trate según mi estado anímico y que sepa escucharme.
Creo que los hombres son muy torpes para ciertas cosas. Carecen de la intuición femenina. Se que el pobre hace un gran esfuerzo en comprenderme y que cuando no lo consigue se deprime. Además yo que tengo arranques de mal genio pues a veces lo corto. Soy así. Creo que en esto ambos tenemos que mejorar y de hecho hemos mejorado aunque el proceso sea lento.
Una de las frases mas bonitas que me ha dicho, y lo ha hecho repetidas veces, es que me quiere como soy y no desea cambiarme. Esto a mi me hace relajarme y no intentar ser mas de lo que soy.
El también al principio me decía unos piropos demasiado grandilocuentes que llegaron a incomodarme. Yo le decía que exageraba y que no era perfecta, Luego se percató de ello y entonces fue cuando creo que se dio cuenta de que era mucho mas bonito amar a un ser real.
Luego están los problemas de cada uno. Los míos son muy dolorosos y los he de pasar sola. El no acaba de comprender eso y se obstina en ayudarme. Otra vez la manía masculina de querer buscarle soluciones a todo. Si me siento mal, deseo estar sola y meditar sin interferencias. Se que el en su buena intención trata de ayudarme pero no acaba de conseguirlo. Lo que yo quiero de el es que me espere con paciencia a que yo le diga “Pedro ahora ya podemos hablar”. Pero mientras tanto que no me agobie. Que me espere callado a la puerta de mi casa hasta que yo le diga, pasa y entra.
Me puede enviar correos con sus cosas y mensajes a mi móvil, pero que tenga paciencia y me espere. Se que para el, hombre al fin y al cabo esto es duro, y se además que lo pasa mal, pero espero que lo comprenda. Pero no he de decirle yo esas cosas, el es el que las debe de entender, ¡pero que torpes son los hombres!.
Yo le quiero pero me cuesta trabajo decírselo, al contrario que a el, pero le quiero y que comprenda que no se ama mas por decirlo cada cinco minutos, ay si pudiera comprender cuanto le amo!. Si, claro que lo comprende...
Me acerco a la puerta de su despacho, abro la puerta y... ,huele a “eau de cologne” de Loewe, jejeje. No puedo hacer otra cosa que quererle...
Estaba sentado frente su mesa.. Vestía un traje gris oscuro y llevaba la chaqueta puesta, señal de que lo había hecho para parecerme mas guapo y elegante. Camisa cruda de seda y corbata azul roja clara con pequeños cisnes, que me hicieron sonreír, le hacía muy atractivo.
Le dije simplemente hola “hiho” con ese tono de interrogación y acento bilbaíno que se que tanto le gusta y me dirigió una sincera sonrisa de esas que son imposibles de falsificar. Se levantó y sin decir una palabra fue hasta mi y me abrazó. Un abrazo suave , muy largo y delicado, todo ternura. Creo que nunca me había abrazado así. Sentí su cuerpo presionar suavemente el mío, me ofreció su cuello y pude aspirar el aroma de mi colonia de hombre favorita, y aproveché para besar levemente su cuello, apenas rozándole mis labios. En ese momento pensé cuanto amaba a este hombretón fuerte, de 90 kgs de músculos y huesos. Un hombre con ese aspecto físico que sin embargo era delicado y romántico.
Levantó la cabeza y nos miramos fijamente durante un momento que se hizo eterno. Me tomó de las manos y las puso sobre su corazón, luego las besó con dulzura. Rodeó con sus brazos mi cintura y me atrajo hacia el. Comenzó a recorrer todo mi rostro con pequeños besos que me hacían cosquillas: mejillas, frente, barbilla, ojos orejas, cuello.... me hacían estremecer. Yo acariciaba su nuca y lo miraba como solo una mujer enamorada puede mirar a su hombre. Si “ mi hombre” solo mío, solo para mi.
Acarició mi cabello con la punta de sus dedos, jugando con ellos. Adoraba mi cabello y a veces me lo besaba lo que me producía un sentimiento muy especial. Para mi era un beso de amor, un beso que solo era el capaz de sentirlo y hacerme sentir.
Me atrajo mas fuertemente hacia el y me besó en los labios, al principio apenas presionado los míos y luego, poco a poco hundiendo su lengua hasta que ambos exploramos nuestras bocas. Poco a poco el beso amoroso y tierno se fue convirtiendo en uno apasionado sin perder mucha la ternura que había en el. De vez en cuando se detenía y me miraba con esos ojos que penetran siempre hasta le fondo de mi alma, diciéndome mucho mas que con palabras lo que sentía por mi. Me abrazo con mas fuerza apretándome contra la mesa y yo pude sentir su sexo, hermoso y duro como palpitando se apretaba contra mi vientre y yo experimenté como una descarga eléctrica en mi intimidad y respondí presionándolo a la vez.
Fui hacia la puerta y eché el seguro y caminé de nuevo hacia a sus brazos. El me los abrió para recogerme y pude observar el bulto de su pantalón que indicaba su explosión amorosa.
Me abracé de nuevo a el, le quité la corbata y comencé a desabrocharle lentamente su camisa. Luego le besé con dulzura su pecho y acaricié toda su piel. Sentía sus manos que me presionaban mi espalda cada vez que yo le daba pequeños mordiscos en sus pezones. Mientras mi lengua recorría el surco de su pecho y mis manos abrazaban su espalda, el introdujo sus manos por debajo de mi blusa, suavemente me desabrochó el sujetador y acarició con suma delicadeza mis senos consiguiendo que mis pezones se pusieran erectos al contacto con su piel.
Me desabrochó la blusa con nerviosismo y comenzó a besar mis pechos, luego a chuparlos y posteriormente a mirarlos que dándose extasiado ante ellos.
Nos volvimos a abrazar, ahora sintiendo el roce de la piel del otro, pecho contra pecho y yo pude embriagarme con el calor de el y el tibio aroma de su agua de colonia mezclado con el olor natural de su piel. Era el aroma de mi ser amado.
Me acarició mi trasero afrentándome muy fuertemente y yo sentí un deseo inmenso de ser poseída totalmente por mi amor. Introduje mi mano dentro de su pantalón y acaricié su sexo palpitante. Era grande y hermoso y me hizo desearlo aun mas. Quería saborearlo, olerlo, besarlo y sentirlo muy dentro de mi. Pude observar como su corazón se aceleraba como un caballo al galope.
De pronto el se agachó y, subiéndome la falda, me bajó las medias y mis braguitas deleitándose en la contemplación de mi sexo, sonrosado y cuyo vello castaño, adivinada mi intimidad ya húmeda por el deseo de ser poseída por él. Acercó su boca y lo besó mientras me decía que me amaba y sus ojos se humedecían por las lágrimas. Yo sentía un inmenso placer a la par que una inmensa emoción. Siempre pensé que llamarle a esta relación sexo era infravalorar nuestro amor. Era muchísimo mas que eso. Era el fundirse dos cuerpos y dos almas.
Le tomé de las manos y le hice incorporarse. Entonces me agaché y sacando su pene del pantalón lo bese recorriéndolo desde la punta hasta su base. Era mi pene, solo para mi, el sexo de la persona que amaba, el que recorría cm. a cm. besándolo, acariciándolo queriéndolo.
El fue entonces el que me levantó, nos besamos sintiendo en nuestros labios el sabor de nuestros sexos, y luego apoyándome contra la mesa, me abrió las piernas acariciándome de nuevo los labios de mi sexo y entonces me penetró suave pero profundamente. Yo sentía estar en el cielo y cerré mis piernas sobre su espalda , tendiéndome boca arriba en la mesa, esparciendo los papeles que había en ella y abandonándome a mi mando que me embestía con ardor mientras nos mirábamos a los ojos.
Fue una penetración total, un acoplamiento prefecto de dos cuerpos y dos almas. Y bailamos la danza mas maravillosa que pueden dos seres humanos. Y nos dimos la vida el uno al otro y el me entregó su semilla que yo absorbí en un éxtasis sin igual.
Acabamos exhaustos, abrazados sobre la mesa sudorosa, mirándonos , besándonos y diciéndonos esas frases que solo en la intimidad nos dedicamos.
Nos vestimos y arreglamos. Luego nos fuimos a comer y ya no volvió al trabajo. Era un día para mi, el era mi esa tarde al 100%.
Tarde volví a casa, prefiriendo hacerlo sola y caminando para recordar todos los momentos vividos con mi amor. En un momento metí la mano en el bolsillo derecho de la chaqueta y noté que había allí una especie de sobre pequeño. Lo saqué y pude ver que era una sobre de agua de colonia de Loewe, con una nota manuscrita por el que decía: “Te quiero A.”
“Y yo a ti” dije en voz alta mientras una anciana me miraba sorprendida al ver que estaba hablando sola.
Y nadie era mas feliz que yo. Esa noche soñaría con el de nuevo pero hoy había experimentado , no un sueño sino una realidad de amor.